viernes, 25 de mayo de 2012

Exogénesis de Muse, o un viaje por el sistema solar

Bitácora Videorama


miércoles, 23 de mayo de 2012

Michel Foucault, Philippe Pinel y el poder psiquiátrico




Bitacora Suite.101: Artículos de otro espacio y tiempo para un mundo curvo y circular.

“A pesar de que seas rey, dejarás de serlo si estás loco y por más que estés loco no por eso serás un rey”, era la sentencia que molestaba constantemente a los oídos de Jorge III, soberano del Reino Unido durante el periodo comprendido entre 1760 y 1801. Asistía a una función que nunca hubiera querido presenciar, la de su propia caída. Su poder secular se encontraba ahora de rodillas frente a otro un tanto más discreto: el poder disciplinario. En su libro titulado “El Poder Psiquiátrico” el filósofo francés Michel Foucault afirmó que allí “podía verse a la soberanía, a la vez enloquecida e invertida contra la disciplina macilenta".

El monarca  había sido colocado entre paréntesis y aislado del exterior. Se lo privó de una asimétrica relación con sus súbditos.  No se preocupaba demasiado en individualizalos, sino que por el contrario procuraba siempre abarcarlos en multiplicidades. Jorge III no pudo ya mirar recurrentemente hacia atrás con dirección a su hito fundacional. Se truncó la búsqueda de reactualizaciones periódicas que permitieran por medio de gestos y rituales la perpetuidad.

De ahora en más indefectiblemente el rey debía mirar para adelante. Directo a un poder difuso y sin rostro. Concretamente  a un poder psiquiátrico que tendía a individualizar hacia su base: la visibilidad de este nuevo poder descansaba en la docilidad y sumisión de los que lo experimentaban.
  
“Dos de sus antiguos pajes, de una estatura hercúlea, quedan a cargo de atender sus necesidades y prestarle todos los servicios que su estado exige, pero también de convencerlo de que se encuentra bajo su entera dependencia y que de allí en más debe obedecerlos”, relató el médico francés Philippe Pinel en un pasaje de una escena luego rescatada por Foucault. Según el filósofo, en contraposición con el poder soberano, la disciplina no busca la sustracción de productos, sino que va por la captura total del tiempo, los gestos y el comportamiento del individuo.

Se ejerce en forma continua y temprana, tanto es así que los mismos pajes encaminaban a Jorge III cuando era preso del mínimo atisbo de delirio. Los servidores no se caracterizaban por actuar en consonancia con la voluntad del rey, sino que por el contrario se encargaban de reprimirla cuando se expresaba por encima de sus necesidades, por encima de su estado.

Las cadenas del hospicio de Bicêtre y el panóptico
Foucault escogió dicha escena, debido a que la consideró ilustrativa de algo a lo que no dudó en denominar práctica protopsiquiátrica. Más precisamente consiste en un periodo, comprendido entre los últimos años del siglo XVIII y los primeros treinta del siglo siguiente, en el cual emergen y comienzan a organizarse algunos hospitales psiquiátricos en diversos países europeos.

La representación también marca un golpe de timón en lo que respecta al manejo de la locura. Con anterioridad, era frecuente que los médicos colocaran a sus pacientes en un mundo en parte ficticio y en parte real. Los invitaban luego a transitar por el laberinto de su delirio, con la única finalidad de tenderle alguna trampa para lograr así la ansiada salud psíquica. La supresión de la causa del delirio, en el propio delirio, fue totalmente barrida por el nuevo poder disciplinario.

El filósofo elige la historia de Jorge III, incluso por encima de otra considerada como fundadora de la psiquiatría. Es aquella que relató, como algunos temidos enfermos mentales brindaron su agradecimiento a Pinel y pusieron en marcha su recuperación, inmediatamente luego de ser liberados de las pesadas cadenas que los amarraban a las celdas del hospicio francés de Bicêtre.

Pero Foucault fue más allá y logró trazar un paralelo entre ambas, a pesar de que a simple vista parecerían ser demasiado opuestas. Para él no se asistió a una verdadera representación del humanismo en Bicêtre. Solo existió una traslación desde un poder soberano representado por las cadenas, hacia otro también de sujeción representado por la obediencia y la disciplina.

El nuevo poder actuará en forma continua, con las personas liberadas perfectamente visibles y en situación permanente de ser observadas. En definitiva las introducirá en un panóptico -un verdadero dispositivo disciplinario- hasta llegado el momento en que todo funcione por sí solo, la vigilancia tenga únicamente un carácter virtual y la disciplina adquiera por fin la categoría de hábito.

sábado, 19 de mayo de 2012

Marte, mundo de maravillas

Bitácora Videorama



Otra entrega de Symphony of Science. Robert Zubrin, Carl Sagan, Brian Cox y Penélope Boston no desentonan. 


jueves, 17 de mayo de 2012

Legionelosis: crónica de una batalla en Alcoy


Nuevo artículo para Diario Siglo XXI. Trata acerca de una batalla contra la legionelosis en Alcoy, España.

Un móvil para el diagnóstico y tratamiento precoz de un ACV




Bitacora Suite.101: Artículos de otro espacio y tiempo para un mundo curvo y circular.

Viernes 3 AM, el silencio de la sala de emergencias de un hospital acaba de sucumbir ante un teléfono insomne. De un lado se dio aviso de que una mujer de 66 años había colapsado súbitamente en su hogar, mientras que del otro se confirmó la rauda partida de un móvil en auxilio. A bordo, un médico y un paramédico -entrenados en el diagnóstico y tratamiento de dicha contingencia- se encargaron de recorrer los 12 kilómetros que los separaban de su paciente en 20 minutos.
En el domicilio los familiares comentaron que todo había comenzado 25 minutos atrás. Un examen físico reveló debilidad en la mitad derecha del cuerpo asociado a trastornos en el habla, y se encargó de poner en el tope de la lista de diagnósticos presuntivos al accidente cerebrovascular (ACV). Hasta ahí, nada fuera de lo habitual. Pero en vez de un traslado inmediato del enfermo al centro de salud, la historia durante algunos minutos más se desenvolvió en el lugar de los hechos. Allí mismo se realizaron estudios de laboratorio en muestras de sangre que arrojaron resultados normales, incluidos los de coagulación sanguínea. Luego una tomografía computada de cerebro permitió detectar algunos signos indirectos compatibles con un ACV. En este caso isquémico, es decir un infarto cerebral generado por la oclusión de alguna arteria maltrecha.

Fibrinolíticos para limitar la lesión cerebral
La información no tardó en llegar directamente a la sala de emergencias por medio de un sistema de telecomunicaciones digital. Allí un neurorradiólogo la revisó y se encargó de enviar una respuesta que confirmó el diagnóstico. Sin dilación, el médico a cargo puso en marcha un tratamiento por vía endovenosa con medicamentos conocidos como fibrinolíticos, en un intento de restablecer en forma temprana el flujo de sangre y de ese modo minimizar el daño cerebral. Todos los procedimientos realizados en el interior de la vivienda no demandaron en esa ocasión más de 35 minutos. Camino al hospital la paciente parecía ya mejorar su sintomatología.

Tomografía axial computada a domicilio

Evidentemente estará en su derecho si piensa que lo relatado pertenece a un capítulo de alguna serie televisiva de ciencia ficción. Pero no es así, ocurrió. La sala de emergencias, según un artículo publicado recientemente en la revista científica PLoS ONE, pertenece a la del Hospital Universitario de Saarland, en Alemania. Lo que arribó al lugar de residencia del paciente no fue una nave espacial, sino que se trató de una unidad móvil especializada en el manejo del ACV. Los resultados de los análisis sanguíneos existieron y permitieron entre otras cosas descartar alguna anormalidad que pudiera potenciar los efectos adversos de medicamentos que luego serían empleados.
Contar con un tomógrafo a domicilio permitió rápidamente estudiar el cerebro, además de evitar confusiones con hemorragias y otros procesos que pueden tener igual presentación pero requieren tratamientos totalmente diferentes. Dice el dicho popular que cuatro ojos ven más que dos, pero si se tratan de los de un especialista en imágenes médicas parecen ocho. La confirmación de un diagnóstico de ACV isquémico, gracias a los bits recibidos desde el hospital, autorizó un tratamiento oportuno.

Menor extensión de un infarto cerebral

Existe consenso entre los expertos de distintas partes del mundo acerca de las bondades del uso temprano de fibrinolíticos. Los buenos augurios para aquellos pacientes que logran recibirlos tienen que ver con menores oportunidades de presentar episodios con desenlaces fatales, así como secuelas neurológicas más leves al momento del alta hospitalaria. El problema radica en que el tiempo suele ser tirano y la efectividad de la terapia – que busca limitar la extensión del infarto- se diluye con el paso de los minutos. Es por ello que por ejemplo la guía de manejo del ACV de la Asociación Americana del Corazón recomendó, en sintonía con muchas otras, solo su implementación dentro de las 3 horas de iniciado el evento. Silke Walter, médica del departamento de neurología del hospital alemán mencionado, aportó algunas estadísticas que dejaron en claro que debido a esa ventana de tiempo un tanto estrecha el tratamiento no suele ser posible para todos. Durante el año 2009, recibieron 804 pacientes con cuadros similares pero solo un 10% de ellos pudo recibir fibrinolíticos.

Investigación médica para una mejor recuperación de un ACV

Lo último no es algo que dejó demasiado contenta a Walter, quien desde el 2009 conduce un estudio clínico que busca poner a prueba la efectividad de la unidad móvil en el manejo de una enfermedad considerada como la primera causa mundial de discapacidad en adultos. La paciente del relato fue la primera incluida. Sin dudas deberán ingresar algunos más para tener un mayor panorama acerca de la magnitud y factibilidad de este nuevo abordaje. Por último, quizás le interese saber cómo terminó la historia de dicha sexagenaria que colapsó. Bueno, abandonó el hospital a los 9 días con una leve dificultad en el habla y una debilidad menor en la musculatura de la cara. Nada que una rehabilitación adecuada no lograra recuperar

Cambio climático: refugiados ambientales y piedras de la suerte


Bitácora Miniensayos

Hace mas de 65 millones de años una piedra gigante los salvó. Gracias al impacto de un asteroide cerca de las costas de México, una explosión con liberación de energía equivalente a millones de bombas nucleares, un cielo negro producto de enormes cantidades de polvo y un invierno crudo y prolongado, los primeros mamíferos asistían sin proponérselo al inicio de su propia coronación.

Nunca más deberían salir a hurtadillas en la oscura noche para cumplir con actividades impostergables vinculadas a la alimentación y la reproducción. Tampoco deberían ya guardar sigilo para no despertar a temibles dinosaurios. Para ellos el día se había transformado en noche festiva y los monstruos verdes, siempre acaparadores del sol, nada más que en un recuerdo del pasado. La gran piedra todo lo había trastocado. Resistir había dado sus frutos.

Por fin los días negros dieron paso a cielos diáfanos. Entonces todo luego fue una exitosa adaptación y una mejor evolución. El resultado: aproximadamente más de cinco mil especies de mamíferos habitan los diversos ecosistemas del planeta Tierra. Se han convertido paulatinamente en clase dominante, favorecida allá en el tiempo por una inmensa roca.

Voltaire, un filósofo francés, decía que el primer rey fue un soldado afortunado. “Los reyes son felices en muchas cosas, pero principalmente en esto: pueden decir y hacer lo que les plazca”, afirmó un poeta griego llamado Sófocles. “Un rey no teme nada, ni desea nada”, alarmó el filósofo romano Séneca. Para los mamíferos, léase en este caso el hombre, así ha sido durante miles de años.

Pero en esta especie de monarquía mamífera, con el hombre como más influyente integrante, desde hace un tiempo las cosas no andan bien. Especies que desaparecen, territorios que se pierden, y pocas piedras de la fortuna. El principal enemigo ya no viene del lejano cosmos, se trata en este caso del cambio climático. Una construcción netamente humana, con responsabilidades compartidas pero desiguales.

El calentamiento global se desplaza de manera acelerada, modifica drásticamente los ecosistemas. Los antiguos reyes parecen no tener el suficiente tiempo para terminar de juntar sus bártulos y migrar hacia lugares más seguros en procura de alimento y reproducción. Les ocurre a los primates del Amazonas y a los osos polares en el norte del planeta Tierra.

También a las personas que habitan las zonas costeras del Reino Unido y a los menos afortunados refugiados medioambientales que escapan de las orillas del rió Zambezi, en la africana Mozambique. Según algunas predicciones, en 2050 varios centenares de millones de personas habrán trasladado forzosamente su lugar de residencia debido al cambio climático.

Los astrónomos afirman que un evento como el que terminó con la tiranía verde y posibilitó el ascenso de los mamíferos se da cada 100 millones de años. La evolución y adaptación de una especie a un determinado medio ambiente tampoco se da de un día para el otro. Lleva su tiempo, mucho menos que el necesario para observar las profundas modificaciones que el cambio climático actualmente genera, y lamentablemente tiene programadas para el futuro del planeta Tierra. 

Todo se traduce en una cuestión de tiempo, toda fiesta por más que transcurra divertida siempre termina. “Un rey está perdido si no rechaza la adulación y si no prefiere a los que dicen audazmente la verdad”, dijo alguna vez el escritor francés Francois Fénelon. Parece que para la monarquía mamífera -léase nuevamente el hombre- esperar otro golpe de suerte, que provenga del afuera, ya no es algo recomendable.